Pedro Caccamo

Desde el 6 al 18 de octubre la capital argentina será escenario de la tercera edición de estas olimpiadas juveniles para jóvenes de ambos sexos entre 14 y 18 años. Participarán en los mismos cuatro mil atletas representando a 206 países afiliados al Comité Olímpico Internacional.

La ceremonia inaugural tendrá lugar en el Obelisco porteño símbolo de la ciudad. Por primera vez nuestro país será sede de un evento olímpico y quizás en pocos años se haga realidad las tantas veces frustradas intenciones de organizar los juegos para adultos. Por lo pronto los juegos de la juventud serán el punto de partida para medir nuestras capacidades organizativas y poder ser avalados por el COI.

Este magno evento debe rescatar los principios del movimiento olímpico inspirado por el Barón Pierre de Coubertin creador de los modernos juegos en 1896 y que se realizan cada cuatro años.

Lo más importante en los Juegos Olímpicos no es ganar sino participar, lo mismo que en la vida lo que más importa no es triunfar sino luchar. Lo verdaderamente esencial no es haber conquistado sino haber sabido luchar para lograrlo.

El Movimiento Olímpico trae consigo, en radiante unidad, todas las cualidades que guían al género humano hacia la perfección.

Otro de los elementos que conjugan en la programación olímpica tradicional son las Bellas Artes. En la Antigua Grecia durante la Edad de Oro siempre hubo una relación muy estrecha entre los Deportes y las Bellas Artes. La gracia y la belleza eran estimadas al igual que las proezas atléticas.

En 1906 el Barón de Coubertin sugirió incluir en el Programa Olímpico competencias de bellas artes. Buenos Aires todo lo tiene para enriquecer este magno evento deportivo con muestras de arte. Pintura, literatura, música, ballet, ópera, cine, teatro, etc.

Que este esfuerzo organizativo de la Ciudad de Buenos Aires sea un positivo aporte al Movimiento Olímpico y Preludio de futuros juegos en nuestra Ciudad.

CITIUS ALTUS FORTIUS