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FÚTBOL, TV Y ALCOHOL:

FUNESTA COMBINACIÓN

Luis Ríos-Álvarez

¿PUEDE EL MUNDIAL DE FÚTBOL DE LA FIFA ESTAR ASOCIADO CON UN AUMENTO DE LA VIOLENCIA DOMÉSTICA?

Ha terminado el mundial, en el pasado quedan las controversiales decisiones arbitrales, las teorías de conspiraciones, el desaliento de los que quedaron por el camino en busca del preciado trofeo, también las buenas actuaciones de equipos que no estaban en el radar de los inexpertos expertos que vaticinan resultados y ganadores sin ninguna base científica.

También la Inteligencia Artificial y las supercomputadoras sufrieron un traspié en sus vaticinios. Y, debo confesar, que yo me incluyo entre los que fallamos en elegir al virtual campeón.

Ya disipado el humo de los fuegos artificiales, los festejos de los ganadores y la decepción de los perdedores, prontos para prepararse para intentar, una vez más, dentro de cuatro años, reclamar el esquivo torneo que a través de la historia pertenece a tan solo un selecto puñado de países, ¿qué nos queda a los simples mortales, espectadores de lujo del mayor evento deportivo del mundo?

Podremos discutir si el ganador fue merecido o no, si tal equipo era, en papel, de los mejores, pero en la cancha no pudo plasmar las expectativas; si equipos de países en desarrollo, futbolísticamente hablando, nos dejaron una grata sorpresa; si el técnico debería haber sido fulano y no sutano, si debería haber llevado a mengano y no a perengano. Es decir, una conversación normal de aficionados el lunes en la oficina, magnificada por el orgullo nacional en un evento de características mayúsculas que cada cuatrienio se introduce en nuestros hogares y nos hace vivir emociones e ilusiones de gloria para nuestra nación a través de la pantalla chica.

En este tipo de competencia, prácticamente no existe el factor hooligan o barra brava, pero, y un muy importante pero, siempre hay un aspecto oscuro, que el brillo no logra maquillar ni ocultar. Según un estudio realizado por la Universidad de Lancaster en el Reino Unido, la violencia doméstica se eleva un 26% cuando juega la selección inglesa, llegando a 38% si resulta ser el bando perdedor.

El Centro Nacional contra la Violencia Doméstica utiliza la siguiente consigna para llamar la atención del riesgo de violencia doméstica: “Si a Inglaterra le dan una paliza, a ella también”, aunque en el Reino Unido no se distingue entre violencia de género y violencia doméstica por lo que las víctimas pueden ser de ambos sexos aunque, el abuso es, mayormente, de hombres a mujeres.

Diversos estudios sugieren que, en determinados contextos, la coincidencia de eventos futbolísticos de gran repercusión y el consumo excesivo de alcohol se asocia con un aumento de los casos de violencia doméstica.

El estudio de la Universidad de Lancaster realizado en 2013, es producto de un análisis de los informes del Departamento de Policía del condado de Lancashire durante los Campeonatos del Mundo de 2002, 2006 y 2010 llegando a la conclusión expresada anteriormente del incremento de agresiones del 26% ó 38% dependiendo de si el representante nacional ganaba, empataba o perdía, intensificándose los fines de semana y cuando el equipo fue eliminado del torneo.

En otro estudio que realizó la Escuela de Economía de Londres es llamativo que las agresiones se incrementan cuando los encuentros son vespertinos, coincidiendo que el alcohol es un detonante importante. Este estudio fue realizado sobre la base de más de medio millón de denuncias de violencia doméstica de la ciudad de Manchester entre 2012 y 2019 cuando jugaban los dos reconocidos equipos de la ciudad.

Es interesante destacar la correlación entre los actos de violencia y el juego en sí, durante el transcurso del juego, los actos de violencia disminuyen; los agresores están entretenidos con las acciones del partido y sus libaciones, sin embargo, se acrecientan a partir de las cuatro horas de finalizado el partido, llegando a su cenit casi medio día después.

Si bien estos estudios se centran en la combinación del fútbol y el alcohol en el incremento de la violencia doméstica, otros estudios, como el realizado por la Universidad John Moores de la ciudad de Liverpool, los investigadores analizaron las estadísticas de quince hospitales en toda Inglaterra durante la Copa del Mundo de 2010 los días que jugaba su selección y hallaron que las agresiones, en general, se acrecentaban esos días en un porcentaje rondando el 40% siendo los hombres casi ¾ de los agresores. Este estudio está enfocado a la violencia en general, pero, como subproducto, se confirmó que la violencia doméstica aumentaba durante eventos deportivos importantes de cualquier índole y, a menudo, influenciados por el consumo excesivo de alcohol.

Sería útil recordar que los estudios muestran asociaciones estadísticas, no que todos los aficionados o consumidores de alcohol tengan conductas violentas. Además, factores como antecedentes de violencia, normas sociales o estrés también influyen.

Estas circunstancias están ligadas a ciertos perfiles sicológicos en donde el individuo agresor asimila las derrotas de su equipo y las descarga en su pareja y familiares cercanos, testigos inocentes de una situación que sobrepasa su responsabilidad.

Naturalmente que estos son estudios muy enfocados y basados en parámetros históricos, aunque, bien podemos asumir que aún, hoy en día, las mismas implicaciones persisten y están más globalizadas no siendo, lamentablemente, atributo exclusivo del fútbol ni solamente durante la disputa de las Copas Mundiales.

La evidencia científica disponible sí ha encontrado asociaciones entre determinados eventos deportivos de gran repercusión y aumentos en las denuncias o incidentes de violencia doméstica en algunos países. Sin embargo, es importante distinguir entre correlación y causalidad. El fútbol, por sí mismo, no causa la violencia doméstica; el fenómeno parece estar relacionado con la interacción de diversos factores, entre ellos el consumo excesivo de alcohol, expectativas emocionales, frustración, antecedentes de violencia y determinadas dinámicas sociales.

Tengamos esto en cuenta cuando, cómodamente sentados frente al televisor, con un trago en la mano, nos dispongamos a disfrutar de nuestro equipo favorito, que el deporte es eso, nada más que un espectáculo para nuestro regocijo.

SI USTED ES VÍCTIMA DE VIOLENCIA DOMÉSTICA LLAME INMEDIATAMENTE
A SU NÚMERO LOCAL DE AYUDA