Luis Ríos-Álvarez

Mujer:
Del lat. mulier, -ēris.
1. f. Persona del sexo femenino.

Feminismo:
Del fr. féminisme, y este del lat. femĭna ‘mujer’ y el fr. -isme ‘-ismo’.
1. m. Principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre.
1. m. Movimiento que lucha por la realización efectiva en todos los órdenes del feminismo

La Mujer fue, es y será un elemento fundamental y necesario en cualquier sociedad civilizada. Pero, todavía, aunque impensable, existen sociedades retrógradas en las cuales también los son, no obstante, no se lo permiten demostrarlo.

El 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer, pero, ¿Qué significa realmente el Día de la Mujer? Es un día especial en el que honramos a las mujeres del mundo por su, aún, lucha por derechos igualitarios, pero, ¿Cómo nace este acontecimiento?

Lejos del significado de igualdad con que actualmente reconocemos las luchas de las mujeres por conseguir igualdad de derecho frente a los congéneres masculinos, en un principio, salvo algunas excepciones, comenzó a finales del siglo XIX, acentuándose a principios del XX con movimientos sindicales que se propagaron por Estados Unidos y Europa.

La idea de tener un día conmemorativo para la mujer nació como una idea propuesta por la sindicalista alemana, Clara Zetkin, en 1910, durante el II Congreso Internacional de Mujeres Socialistas, que tuvo lugar en Copenhague. A raíz de eso, al año siguiente, el 19 de marzo, se celebró por primera vez la efeméride en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza.

A pocos días de este acontecimiento, el 25 de marzo de 1911, se desató un incendio en Nueva York en una fábrica textil donde murieron 125 mujeres y 23 hombres. Los dueños habían cerrado las puertas que conducían a las escaleras, lo que imposibilitó el escape de los trabajadores, en su mayoría jóvenes mujeres inmigrantes.

Pero, quizás, el detonador de mayor trascendencia en ese inicio de luchas de las mujeres fue la huelga organizada por operarias rusas de la costura el 8 de marzo de 1917, episodio que muchos consideran el puntapié inicial de la Revolución Bolchevique.

A consecuencia de estos sucesos, el 8 de marzo fue elegido como Día Conmemorativo de la Mujer, aunque, la ONU no lo declaró oficialmente hasta el año 1975 como Día Internacional de la Mujer.

Aunque el feminismo está en boga en estos tiempos, ya en el siglo XVII en los salones intelectuales de la capital francesa se germinaba la semilla de la igualdad entre las que destacaron Marie Le Jars de Gournay con su obra Igualdad de los hombres y las mujeres y François Poullain de la Barre que expuso sus ideas al respecto en su La igualdad de los sexos.

En 1791, la francesa Marie Gouze publica, con el seudónimo Olympe de Gouges, Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, desafortunadamente, debido a su actividad política, muere en la guillotina en 1793. Su contemporánea, Mary Wollstoncraft, escritora inglesa considerada una figura de prominencia en el movimiento feminista, publica Vindicación de los derechos de la mujer a finales del siglo XVIII

A pesar que mucha agua ha pasado debajo del puente entre esa época y hoy en día, todavía queda mucho camino por recorrer para lograr que haya verdadera igualdad en los derechos de todos los seres humanos, sean del sexo que sean.

Si no logramos ponernos de acuerdo en algo tan sencillo y sustancial como que todos tenemos los mismos derechos, sin distinciones de ninguna clase si bien, ante la ley “somos todos iguales”, nunca lograremos un estado de paz y armonía donde no haya ningún tipo de discriminación por causa de sexo, color, nacionalidad, lengua, religión o cualquier condición que lo haga parecer diferente.

Es indudable que el feminismo incólume, aquel que busca que tanto hombres como mujeres tengamos los mismos derechos inherentes a nuestra condición de seres humanos, no ha hecho grandes avances en el concierto mundial, donde trabas políticas y religiosas ponen un muro hasta ahora insorteable a pesar de la larga e histórica lucha a lo largo de los siglos. Existen vestigios de que ya en el año 195 A.C., las mujeres romanas procedieron a bloquear las casas de dos senadores para impedirles que asistieran a sus funciones en el foro y se pudiera derogar la Lex Oppia y pudieran retomar sus derechos de ostentar sus joyas, vestimentas lujosas y pasear en bigas y cuadrigas. No es, evidentemente, la misma situación de las mujeres en épocas más recientes, movilizadas para lograr el derecho al voto, igualdad laboral, oportunidades académicas y tantos otros derechos fundamentales, pero, denota que ya desde tiempos inmemoriales existía discriminación hacia las mujeres y ya, desde entonces, luchaban por sus derechos. Otros tiempos, otras necesidades.

En la ONU se desarrollará, una vez más, el foro anual conocido como Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer que se viene gestando desde 1946 y, como casi todo lo que proyecta esta institución internacional es más ruido que nueces dudamos que se consiga una solución determinante. Seamos optimistas, sin embargo, y esperemos que haya un concluyente y satisfactorio resultado esta vez.

Este 8 de marzo, en el Día de la Mujer, en el mundo libre, habrá discursos, manifestaciones, marchas, demostraciones, etc., y no dejo de pensar en esas mujeres romanas que fueron pioneras del feminismo sin perder su feminismo.