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DESCIFRANDO EL CEREBRO:

NUEVAS INVESTIGACIONES ESTÁN TRANSFORMANDO EL DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO DE LOS TUMORES


Brittany Cordeiro

Cada año, aproximadamente 90.000 personas en Estados Unidos son diagnosticadas con un tumor cerebral, incluyendo cerca de 25.000 con tumores cancerosos. Estos tumores representan un desafío particular, ya que, en el cerebro, incluso pequeños cambios pueden afectar funciones vitales como el movimiento, el habla y la memoria.

En los campus de Mayo Clinic en Rochester, Arizona y Florida, los investigadores están profundizando en la comprensión de la biología de los tumores cerebrales, mejorando la precisión del diagnóstico y desarrollando nuevos enfoques de tratamiento para brindar una atención oportuna y personalizada.

Leyendo la “huella molecular” de un tumor cerebral

El perfil de metilación del ADN está ayudando a redefinir el diagnóstico y tratamiento de los tumores cerebrales. Mediante el análisis de marcadores químicos en el ADN, este enfoque crea una “huella molecular” que puede revelar el tipo, el comportamiento y las posibles opciones de tratamiento de un tumor. Esto proporciona información que va más allá de lo que se puede observar al microscopio.

En un nuevo estudio, investigadores de la Clínica Mayo y sus colaboradores utilizaron el perfil de metilación del ADN y otras pruebas avanzadas para comprender mejor el comportamiento de los meningiomas. El análisis de muestras tumorales de un ensayo clínico histórico reveló que algunos tumores presentaban características de mayor riesgo que no se detectaban completamente con la clasificación tradicional mediante microscopía.

El estudio halló que los nuevos criterios moleculares habrían modificado la clasificación tumoral del 10 % de los pacientes y el grupo de tratamiento del 7 %. Además, los investigadores descubrieron que una puntuación de recurrencia basada en la metilación del ADN ayudó a identificar qué tumores tenían mayor o menor probabilidad de reaparecer tras la radioterapia.

El perfil de metilación también complementa la patología tradicional al añadir información objetiva, especialmente cuando los hallazgos no son concluyentes. Este enfoque integrado combina datos moleculares, microscópicos y clínicos para mejorar la precisión diagnóstica.

También puede ayudar a orientar la atención postoperatoria. En un estudio de casi 2000 meningiomas, los investigadores de la Clínica Mayo utilizaron modelos basados en la metilación para estimar la probabilidad de recurrencia tumoral y el posible beneficio de la radioterapia, lo que permitió agrupar los tumores según su riesgo:

1. Beneficiarse de radioterapia adicional.
2. Deben ser monitoreados de cerca.
3. Deben requerir tratamientos alternativos, como ensayos clínicos.

En conjunto, estos avances respaldan un enfoque más preciso para el tratamiento de los tumores cerebrales.

Comprender los tumores cerebrales pediátricos y en adolescentes y adultos jóvenes para personalizar los tratamientos

Cada año, aproximadamente 12.000 adolescentes y adultos jóvenes (entre 15 y 39 años) son diagnosticados con tumores cerebrales y otros tumores del sistema nervioso central. Los tumores en este grupo suelen comportarse de manera diferente a los de los adultos mayores, pero aún no se han estudiado en profundidad.

En un estudio de la Clínica Mayo, los investigadores analizaron miles de muestras de tumores para comprender mejor estas diferencias. Descubrieron que los adolescentes y adultos jóvenes pueden desarrollar una combinación de tipos de tumores, algunos más comunes en niños y otros que se observan típicamente en adultos mayores, así como tumores más específicos de este grupo de edad. Estos tumores también mostraron patrones biológicos distintivos, lo que puede ayudar a mejorar la clasificación, el diagnóstico y un tratamiento más personalizado.

Un segundo estudio dirigido por la Clínica Mayo se centró en los meningiomas, uno de los tumores cerebrales más comunes en este grupo de edad. Investigadores descubrieron que los tumores en pacientes pediátricos y adolescentes y adultos jóvenes tienden a ser menos agresivos que los de adultos mayores. Sin embargo, las herramientas de predicción de uso común —desarrolladas en gran medida con datos de adultos— resultaron menos precisas para pacientes jóvenes. Al ajustarlas con datos específicos para cada edad, estas herramientas mejoraron significativamente su rendimiento.

Estos hallazgos resaltan la importancia de incluir a pacientes adolescentes y adultos jóvenes en la investigación para mejorar el diagnóstico y orientar la atención médica.

Convirtiendo la barrera hematoencefálica en una puerta de entrada

Para tumores cerebrales agresivos como el glioblastoma, administrar tratamientos a través de la barrera hematoencefálica (BHE) sigue siendo un gran desafío. En una revisión reciente, investigadores de la Clínica Mayo destacan estrategias emergentes para abrir la BHE de forma temporal y precisa, permitiendo que las terapias lleguen mejor a las células tumorales. Estudios preliminares sugieren que estos enfoques pueden aumentar la administración de fármacos al tejido cerebral entre dos y casi seis veces.

En otro estudio, investigadores de la Clínica Mayo examinaron la eficacia con la que dos fármacos diferentes llegaban al tejido tumoral durante la cirugía. Descubrieron que la administración de fármacos variaba ampliamente, no solo entre fármacos, sino también dentro de diferentes áreas del mismo tumor. Las imágenes no siempre predijeron la cantidad de fármaco que llegaba al tumor, lo que subraya la complejidad de la administración del tratamiento.

Investigadores de la Clínica Mayo también desarrollaron una nanoterapia experimental que utiliza partículas microscópicas para administrar dos fármacos contra el cáncer directamente a los tumores cerebrales. En modelos preclínicos de glioblastoma, este enfoque prolongó la supervivencia.

Combinación de radioterapia y tratamientos farmacológicos

El glioma pontino intrínseco difuso (DIPG, por sus siglas en inglés) es un tumor cerebral infantil grave. La radioterapia sigue siendo el tratamiento estándar, pero no es curativo. Los investigadores están explorando terapias dirigidas que administran el tratamiento directamente a las células tumorales mediante marcadores específicos. En modelos preclínicos, la combinación de radiación con estos enfoques aumentó el daño a las células tumorales y ralentizó su crecimiento. Se necesitan más investigaciones para confirmar la seguridad y la eficacia en los pacientes.

Los investigadores también trabajan para asignar mejor a los pacientes los tratamientos de radiación adecuados. En un estudio sobre radiocirugía estereotáctica —una forma de radiación altamente localizada—, investigadores de Mayo Clinic identificaron factores relacionados con la supervivencia a corto plazo, como el estado general de salud, el control del cáncer fuera del cerebro y los síntomas neurológicos. Estos hallazgos pueden ayudar a orientar decisiones de tratamiento más personalizadas.

En otro estudio sobre el cordoma del clivus, un cáncer poco frecuente de la base del cráneo, los investigadores descubrieron que las exploraciones de seguimiento tras la terapia con haz de protones a veces parecen mostrar un crecimiento tumoral cuando, en realidad, los cambios son efectos temporales del tratamiento. Este fenómeno, conocido como seudoprogresión, puede reflejar inflamación o cicatrización, y posteriormente puede estabilizarse o resolverse.

Reconocer estos patrones puede ayudar a evitar procedimientos innecesarios y, al mismo tiempo, garantizar un seguimiento adecuado.

Avances en inmunoterapia y tratamientos dirigidos

Comprender cómo interactúa el sistema inmunitario con los tumores cerebrales es un área de investigación importante. En un estudio reciente, investigadores de Mayo Clinic identificaron una proteína llamada galectina-9 que podría ayudar a las células inmunitarias a reconocer e interactuar con las células tumorales en los gliomas. Los hallazgos aportan nuevos conocimientos sobre la biología tumoral y podrían orientar futuros enfoques de inmunoterapia.

Estos avances reflejan el compromiso de Mayo Clinic de impulsar la investigación y la atención de los tumores cerebrales. Al vincular los descubrimientos de laboratorio con la atención al paciente, los investigadores trabajan para mejorar el diagnóstico, orientar las decisiones de tratamiento y avanzar hacia terapias más eficaces.