Luis J. Piriz

El pasado domingo 19 de julio de 2026 culminó el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, cuya final disputaron España y Argentina. Mientras tanto, por el tercer puesto, el día anterior, se enfrentaron Inglaterra y Francia, con un sorpresivo y abultado resultado de 6-4 en favor de los ingleses.

Ahora que sabemos que España venció a Argentina por 1-0 en el alargue, resulta oportuno hablar del Mundial en líneas generales. Más adelante, en una futura columna y habiendo recopilado algunos datos históricos, podremos analizar el planteo argentino frente a una España muy superior. Le aseguro, amigo lector, que seguramente coincidirá conmigo en ese y otros aspectos que detallaremos desde el Mundial de Sudáfrica 2010 hasta este último. Créame, amigo mío, la columna no tendrá desperdicio y concluirá que todo tiene un inicio y un final.

Enfoquémonos, entonces, en este Mundial 2026, que por primera vez se disputó en tres países, haciendo que el mundo entero estuviera pendiente de cada uno de los encuentros. No solo contó con selecciones debutantes, sino también con resultados sorprendentes, ya que Alemania, Países Bajos y Brasil —candidatos a obtener el título— quedaron eliminados por selecciones que no figuraban entre los pronósticos. Aun así, estos equipos le dieron al torneo un atractivo especial y mantuvieron la incógnita sobre si podrían sostener ese nivel cuando les tocara enfrentar a rivales de mayor jerarquía.

Las cuatro selecciones que llegaron a las semifinales siempre estuvieron entre las candidatas. Sin embargo, tras la eliminación de alemanes, neerlandeses y brasileños, la gran incógnita era cuál de ellas quedaría fuera de la final. Imposible adivinarlo.

De eso hablaremos en una próxima columna. Continuemos con el Mundial en sí mismo. Fue de mi agrado ver que las selecciones compitieran a un gran nivel, sin olvidar que los partidos hay que jugarlos y que cualquiera puede ganar, aunque no siempre lo haga el favorito o el equipo que mejor haya jugado.

A lo que voy es que, con 48 selecciones participantes, este Mundial inédito debe considerarse un éxito en todos los aspectos: asistencia, televisación, organización, espectáculos, seguridad, traslados, hoteles, concentraciones, sedes, estadios y el turismo, que abarrotó los hospedajes al punto de que más de uno tuvo que ir a “dormir” a la casa de algún pariente. En términos generales, fue un rotundo éxito tanto para la FIFA como para los países anfitriones.

En lo deportivo, el hecho de contar con más participantes permite que muchos más países estén representados y tengan mayores posibilidades de avanzar a las siguientes fases. Además, ya se aprobó que el Mundial 2030, que tendrá como sedes a Uruguay, Argentina y Paraguay, por un lado, y a España y Marruecos por el otro, cuente con 64 equipos. Esto brindará la oportunidad a selecciones que históricamente tuvieron muy difícil clasificar, de formar y preparar equipos competitivos, permitiéndoles comenzar a medirse con los gigantes del fútbol.

Pensemos, por ejemplo, en un Uruguay vs. República Dominicana, un Argentina vs. Nicaragua, un Brasil vs. El Salvador, un Alemania vs. Mozambique o incluso un España vs. Pakistán. No lo sabremos hasta que llegue el Mundial de 2030, dentro de cuatro años. Por eso podríamos concluir que este Mundial que acaba de finalizar bien puede ser el preámbulo del que viene, generando una expectativa aún mayor, una renovación de la infraestructura de los países anfitriones —especialmente en Uruguay, donde hace casi cien años se disputó el primer Mundial de fútbol, en 1930— y un turismo colosal hacia Sudamérica y Europa. Todo ello promete ser extraordinario. Así que, amigo lector, ya comenzó la preparación para el Mundial 2030.

En cuanto a la final, España demostró por qué era un firme candidato para conquistar el título por segunda vez. De la mano de Luis de la Fuente, quien comenzó a trabajar con las categorías inferiores de la selección española en 2013, llevó a la selección sub-19 a ganar el Campeonato de Europa de 2015 y a la sub-21 a conquistar el título en 2019. Luego dirigió al equipo olímpico hasta obtener la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de 2020 y asumió el mando de la selección absoluta en 2022, conquistando la Liga de Naciones 2023, la Eurocopa 2024 y la Copa del Mundo 2026, convirtiéndose en el primer entrenador en ganar esos tres grandes títulos. Por eso lo invito, desde ahora, a no perderse nuestra próxima columna. Sin duda, un campeón muy merecido.

Entre tanto, Argentina llegó hasta donde pudo y se cumplió el dicho de “nadar, nadar y ahogarse en la orilla”. Así le ocurrió a la Albiceleste, en lo que significó la despedida mundialista del astro Lionel Messi. No obstante, también quedó confirmado que Lionel Scaloni es, indudablemente, el director técnico argentino más galardonado de la historia, con un palmarés que incluye dos Copas América, la Finalísima 2022 y el Mundial de Catar 2022. Vaya nuestra felicitación para todo el pueblo argentino.

Y, para finalizar, otro de los grandes candidatos que quedó en el camino fue Francia, que terminó goleado por Inglaterra. Aunque el marcador reflejó solo dos goles de diferencia, el impacto fue enorme. Si antes del partido alguien me hubiera dicho que Francia iba a recibir ocho goles entre las semifinales y el encuentro por el tercer puesto, habría sido tan difícil de creer como esperar que una lombriz tuviera alas… pero ocurrió.

Sin embargo, el mundo no recordará tanto el lugar que ocupó Francia como la forma en que terminó su participación. Lo cierto es que el tercer o cuarto puesto rara vez queda grabado en la historia; el palmarés siempre se lo lleva el campeón. Y el mejor equipo del Mundial 2026 fue, sin discusión, España.

¡Oleeeeeeeeeeeeeeeeeee!