Catalina Cofone Polack
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Cometierra de Dolores Reyes

Vísceras marrones

La novela breve Cometierra, escrita por Dolores Reyes, es un puñado de dolor y destellos de esperanza. Narrada en primera persona, una joven vidente nos cuenta su historia. A ella recurren vecinos desesperados porque tiene la capacidad de darles respuesta a los que la buscan. Su don la acompaña desde que era una niña desesperada por la ausencia de su madre. Esa angustia la carcome y ve como el patio trasero de su casa se llena de botellas con tierra que suelen tener escrito un nombre, a veces una foto y un número de teléfono al cual llamar si se come la tierra y descubre dónde está la persona desaparecida. La singular voz con la que Dolores Reyes relata la historia de Cometierra nos devuelve el dulce y brutal universo de una joven bonaerense. En los márgenes de la ciudad, una mujer con un don único y desconocido, grita de dolor ante los muertos vivos y su eco se expande y se vuelve inevitable. A través de lirismo y descaro, la escritora traza los límites entre lo real y lo fantástico, entre la vida y la muerte y entre la ética y la corrupción. Nos enfrentamos a latigazos viscerales de audacia que vuelven a Cometierra un personaje entrañable. La heroína de esta historia conoce los ojos de la muerte y la ausencia de los cuerpos. Comer tierra la arroja a la imagen esperada y a partir de allí aparece la reconstrucción de los hechos. La novela es un pedido de ayuda, un voto a la conciencia y a la visibilización de los crímenes. “De esa oscuridad nacían formas” dice la protagonista, que nos cuenta sus experiencias de forma contundente y decisiva. El espacio interior, el hogar que forma con su hermano mayor, el Walter, funciona como escenario y refugio ante la hostilidad del barrio. Los personajes que hay en él son voces que acompañan la trama y trazan el paisaje del conurbano bonaerense. La protagonista reclama los cuerpos perdidos y exige el reconocimiento de su propia identidad. A lo largo de los años fue estigmatizada por su entorno y condenada a una identificación negativa de sí misma. En Cometierra, la autora remite con desesperación a los femicidios en nuestro país y nos trae una historia que busca suplir simbólicamente la falta de aquellas que fueron víctimas de la violencia machista. La tierra y la joven protagonista son testigos de ello.