The Honorable Donovan Richards Jr.
Queens Borough President

Dear Mr. Richards Jr.:

I came to this wonderful country of ours 34 years ago, and I began providing psychological services to the Jackson Heights community shortly after. I have always loved and been amazed at the fact that our neighborhood is the most diverse in the whole country, with a panoply of languages, traditions, faiths, and peoples from all over the world.
The remnants of the least auspicious characteristics that were negatively impacting our beloved Jackson Heights – drug dealing, prostitution, petty crime, and multiple quality of life offenses-, began to dissipate, bringing peace and safety that lasted for years.

It is very unfortunate, I should say, unacceptable, that the same quality of life and crime problems that marred our neighbor in the 1980s have reappeared in our streets: thieves, threatening homeless men, “massage parlors” and other more-hidden spaces for prostitution, drug users and sellers, and a myriad of unregulated and possibly unhygienic food spots are bringing down once again our beautiful Jackson Heights.

I don’t know who or what to blame for this fast-speed deterioration of our barrio –possibly several co-occurring factors– but I’m sending this letter to you in the hope that, as our Queens Borough President, you can help demand and implement some of the changes we desperately need.

Thank you so much for your time and attention to this very serious issue.

Yours truly
Juan Carlos Dumas


Honorable Donovan Richards Jr.
Presidente del condado de Queens

Estimado Sr. Richards Jr.:

Vine a este maravilloso país nuestro hace 34 años y poco después comencé a brindar servicios psicológicos a la comunidad de Jackson Heights. Siempre me ha encantado y me ha sorprendido el hecho de que nuestro barrio es el más diverso de todo el país, con una panoplia de idiomas, tradiciones, religiones y pueblos de todo el mundo.
Los remanentes de las características menos auspiciosas que estaban impactando negativamente a nuestro amado Jackson Heights –tráfico de drogas, prostitución, delitos menores y múltiples delitos contra la calidad de vida–, comenzaron a disiparse, trayendo paz y seguridad que perduraron por años.

Es muy lamentable, diría, inaceptable, que en nuestras calles vuelvan a aparecer los mismos problemas de calidad de vida y delincuencia que aquejaron a nuestro vecino en los años 80: ladrones, vagabundos amenazantes, “salas de masajes” y otros espacios más escondidos de prostitución, los usuarios y vendedores de drogas, y una miríada de lugares de comida no regulados y posiblemente antihigiénicos están derrumbando una vez más nuestro hermoso Jackson Heights.

No sé a quién o a qué culpar por este rápido deterioro de nuestro barrio, posiblemente varios factores concurrentes, pero le envío esta carta con la esperanza de que, como nuestro presidente del condado de Queens, pueda ayudar a exigir e implementar algunos de los cambios que necesitamos desesperadamente.

Muchas gracias por su tiempo y atención a este asunto tan serio.

Atentamente

Juan Carlos Dumas